La sorpresa del conductor


La familia había participado de una reunión familiar en una chacra en las afueras de Montevideo. Habían ido sin auto, por lo que a la vuelta decidieron pedir un Uber, y se conectaron con el conductor de un Fiat Uno, que anunció que llegaría pocos minutos después. Padre, madre e hija esperaron el auto, y cuando vieron un Fiat Uno entrando al complejo se dirigieron rápidamente hacia él. Pero cuando abrieron la puerta del coche, llegó la sorpresa. El chofer reaccionó sobresaltado, por lo que la mujer le preguntó: “¿Vos sos el Uber, no?”. El conductor le dijo: “No señora, vengo a buscar a mi novia”. Deshaciéndose en disculpas, la familia se alejó del auto y se puso a esperar al Uber verdadero, mientras hacían lo que debieron hacer desde un primer momento: chequear la matrícula que decía la aplicación.

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Talento también para la naranja


A la hora de citar nombres de futbolistas con talento para el básquetbol hay varios ejemplos. Cuentan que Sebastián Abreu se destaca e incluso declaró que le gustaría defender oficialmente a Trouville. Hace poco, en un desafío en Francia, Edinson Cavani ejecutó 10 libres y embocó los 10, más el único triple que ejecutó. Un tercer caso, reciente, es el de Nicolás Schiappacasse, delantero de la selección uruguaya que disputó el Mundial sub 20 y jugador del Atlético de Madrid en España. De vacaciones en Montevideo, fue a ver el partido del club del cual es hincha y socio, Cordón, cuando el albiceleste venció a Unión Atlética por El Metro. En el entretiempo se le hizo un homenaje en cuyo marco le obsequiaron una placa, una camiseta y un balón. Lo desafiaron a ir al tablero y anotar, pero lejos de conformarse con una simple bandeja tiró de triple… ¡y embocó de una! Más de un hincha le pidió se quede a jugar para ayudar a que Cordón logre el ascenso.

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Novio en apuros


Días antes habían dado el sí frente a la jueza y la cristalización de su amor ante una autoridad religiosa judía dio pase a la celebración. En ese tipo de fiesta, el momento posvals se corona con una música tradicional judaica. Esto apenas implicaba levantar al novio y a la novia para que se encuentren en el aire con un beso y bailar en ronda. Desde hace unos años ese momento cambió un poco y pasó a ser el más esperado, sobre todo por los amigos del novio, quienes saltan y saltan y lo zamarrean de aquí para allá hasta que el novio queda deshilachado, boquiabierto y transpirado como si hubiera jugado 90 minutos en Barranquilla a las 2 de la tarde. (Y, por supuesto, el beso en el aire sigue presente). Es el momento en el que verdaderamente empieza la fiesta y, por lo tanto, la orden es no aflojar. La cuestión es que a este novio lo cargaron en los hombros pero al bajarlo no fueron lo suficientemente cuidadosos. Resultado: el novio sufrió un esguince de tobillo. Pero para suerte de la fiesta –y sobre todo de su novel esposa–, el novio tuvo el coraje suficiente de aguantar estoicamente hasta el final de la celebració

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Un problema de comunicación


El periodista había coordinado con la protagonista realizar una entrevista en un lugar neutral. Pero se acercaba la hora del encuentro y no respondía, por lo que decidió ir a buscarla al barrio. Mientras seguía probando al celular –sin respuesta–, se movió con conocidos para averiguar la dirección y finalmente le pasaron coordenadas cercanas, aunque no la dirección exacta. Llegó al barrio y empezó a preguntar a los vecinos, hasta que finalmente dio con la casa y tocó timbre. “Perdón, es que tenía el celular sin batería”, se excusó. El periodista le propuso pasar a la casa a hacer la nota, pero ella dijo: “No, está en obras, prefiero hacerlo en lo de mi prima”. Entonces allí fueron, en el auto del diario, el periodista, la protagonista y la fotógrafa, aprovechando el viaje para ir preparando la nota que, a pesar de los desencuentros, salió muy bien.

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¿Modales? Bien, gracias


La pareja, que está esperando a su primer hijo, estaba en el supermercado haciendo las compras. Cuando se dirigieron a las cajas eligieron la de prioridad de futuras mamás. Antes de ellos había dos personas, por lo cual el hombre les pidió si no podían dejarle lugar a su esposa embarazada. El primero, un hombre, no tuvo problemas, pero la segunda, mujer, reaccionó mientras les hacía espacio: “Pero viene contigo, ¿por qué no se sienta afuera mientras vos pagás? La pareja, que ya había ocupado el lugar, le ofreció dejarla pasar, pero se negó. Sin embargo, siguió despotricando: “Ni siquiera es que el bebé ya nació y lo esté cargando”, claramente sin entender cómo funciona el procedimiento. Tuvo que interceder la cajera, que le explicó que en esa caja todas las embarazadas tenían prioridad, y que si no quería cumplir con eso podía elegir otra.

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Insultos y golpes para subir al ómnibus


El ómnibus iba lleno y el recorrido transcurría en forma normal. Hasta que al promediar el trayecto, el vehículo se detuvo en una parada. Luego que varios pasajeros subieron y bajaron, el chofer cerró las puertas y avanzó unos un corto trecho, alejado de la parada, y se detuvo en un semáforo. Entonces, apareció de pronto un grupo de jóvenes que acababan de bajar de otra unidad del transporte urbano e intentaban abordar el bus. Los jóvenes corrieron por la calle, aun en medio del tránsito, que era bastante intenso, y se acercaron a la ventanilla del conductor para pedirle que les abriera la puerta. Como el conductor no lo hizo, porque además estaba a punto de arrancar, una adolescente comenzó a patear la carrocería del ómnibus, a la altura del habitáculo del chofer. Mientras, dos de sus acompañaban golpeaban con firmeza otras partes del ómnibus: uno el parabrisas, y otros dos la puerta delantera. Los pasajeros no disimulaban su disgusto por la situación y el momento de tensión, el chofer, que se mantuvo firme en su decisión no permitirles subir, arrancó apenas pudo, en medio de una enorme catarata de insultos.

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Víctima colateral


Las mujer había pedido hora en OSE para hacer un trámite pendiente de su local comercial. Como a cualquiera, no le había sido fácil encontrar el espacio para ir al Centro y pasarse un buen rato para concretar el trámite, en pleno horario laboral. Pero a tres días de la fecha pautada la llamaron de OSE: resulta que, producto de un paro sindical, ese día no atenderían al público. Y en vez de conseguirle una hora nueva, le dijeron que debía comenzar de nuevo el proceso de búsqueda. Adaptarse a las necesidades del cliente, que le dicen.

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