¿Se va el jefe?


La reunión con autoridades de una sede diplomática extranjera en Uruguay acababa de empezar y uno de los diplomáticos dijo: “Ah, y le hemos robado a Juan que trabajaba con ustedes”. Los tres visitantes quedaron en silencio procurando procesar lo que recién se había dicho. Es que Juan (nombre ficticio) es el nombre del jefe de la empresa para la que trabajan. En el desconcierto uno de ellos prefirió beber café. Otro miró para abajo con algo de vergüenza (¿cómo es que él aún no supiera que un cambio tan grande?). Y el tercero –a quien ya se le habían cruzado dos o tres hipótesis de las implicancias que ese hecho podría causar– cortó el silencio con una pregunta: ¿Juan Pérez? La respuesta demoró unos segundos en llegar, pero puso las cosas en su lugar. Era otro Juan, excompañero de la empresa. Uno de los visitantes apoyó la taza en la mesa, el otro levantó la cabeza y el último respiró aliviado mientras deshacía cada una de las hipótesis que había formulado.

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Mejor con agua


Tabaré Aguerre, ministro de Ganadería, contó una anécdota durante la conferencia que brindó días atrás. Recordó que hace poco, un domingo, cuando regresaba a su casa tras participar en la exposición ganadera de Durazno, se detuvo en la ruta 5 impresionado por el desarrollo de un cultivo de sorgo. Admitió que bajó del coche y dejó a su señora protestando en el auto porque era día de descanso y ella quería llegar a tiempo para almorzar en Montevideo. Durante un buen rato registró el cultivo en video, habló con el productor que estaba ensilando, hizo cálculos sobre rendimientos y productividad de ese sorgo y aludió al valor de un verano con buenas lluvias. También se ocupó de pasar el video a varios integrantes de su equipo de trabajo reflexionando que “con agua es más fácil”. En la conferencia, ya con las protestas de su señora en el pasado, felicitó al equipo de comunicación del ministerio que tituló un video institucional sobre el valor del agua presentado el Día Internacional del Agua justo con esa frase: “Con agua es más fácil”.

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El niño aurinegro que alienta desde el túnel


El niño tiene 6 años y es fanático de Peñarol. Tanto que el día de su cumpleaños recibió un mensaje vía Whatsapp del Tony Pacheco, que lo emocionó hasta las lágrimas. Además, cada vez que alguien le pregunta por su equipo, dice con orgullo: “Yo soy hincha del glorioso, y de la selección cuando juega”.

El pequeño consiguió salir como mascota en el partido de Peñarol el domingo pasado ante Rampla. Concentrado como si fuera un jugador mientras esperaba salir a la cancha de la mano del Cebolla Rodríguez, y lejos de maravillarse por estar al lado de sus ídolos, se encargó de arengar: “¡Hay que ganar hoy!”, les dijo a los futbolistas. Por eso, luego que el aurinegro ganara en la hora, le dijo a su abuela: “Te lo dije, además de traer suerte, metí presión”.

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Vanguardia agrotecnológica


La Expoactiva Nacional, la muestra de tecnología para el agro que creó la Asociación Rural de Soriano cuando cumplió 100 años en 1992, se ha caracterizado por diversas innovaciones que ha exhibido en el predio. Una de ellas, desde el debut, fue mostrar distintas marcas de una misma máquina o herramienta funcionando, para que el productor vea, compare y decida mejor a la hora de invertir. Hace unos años la organización sorprendió creando un maquinódromo, una especie de sambódromo donde cada año desfilan las máquinas entre dos tribunas repletas de productores que las ven mientras los técnicos las describen. Este año en el predio de exposiciones próximo a Mercedes se estrenó otra novedad que, dicen, también llegó para quedarse: una pista exclusiva para drones.

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Mamás exigentes


El niño de 4 años es muy permeable a la publicidad televisiva. Cuando ve dibujitos, se aprende los jingles de las marcas y es común que pida los juguetes que promocionan en los programas infantiles.
Una noche estaba entretenido frente al televisor en el living mientras su madre preparaba la cena. En determinado momento entró a la cocina y le preguntó a su madre si era una “mamá exigente”.
–Sí, soy una mamá exigente, pero ¿por qué me preguntás eso?
–Entonces tenés que comprar pastillas para los mosquitos (y le mencionó una reconocida marca), porque son para mamás exigentes –le respondió su hijo, satisfecho de su recomendación.

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El refresco caro y la comodidad que se paga


La mujer tenía que esperar que su hija hiciera un trámite, entonces se sentó en una mesa exterior de un bar junto a su yerno. Ambos pidieron un refresco para justificar la espera, mientras conversaban de todo un poco. Pero la señora se indignó cuando le vino la cuenta: 84 pesos por una botella de 285 centímetros cúbicos. “Para eso íbamos al kiosco, comprábamos dos refrescos más grandes y nos sentábamos en el murito a conversar”, dijo, reflexionando acerca de que la comodidad también cuesta y que los comercios sacan partido de eso.

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El avión, la información y la tierra


El periodista y el fotógrafo cubrían la visita del presidente Tabaré Vázquez a Dolores. Buscaban un último contacto con la delegación oficial, además de una foto, mientras Vázquez y su séquito se subían al aviocar de la Fuerza Aérea, pronto para despegar en la pista de un aeródromo privado.

Pero el piloto del avión, ajeno al intento periodístico, no se enteró y decidió encender la máquina.

El viento generado por la aerononave hizo que los profesionales de la comunicación quedaran cubiertos de tierra, pasto y piedras de pies a cabeza. A todo esto, dos efectivos policiales filmaban el episodio con sus celulares.

Más que para transmitir alguna información de inteligencia, ahora tienen en sus manos un buen video viral de Whatsapp, que retrata cómo los dos intrépidos trabajadores se fueron sin la última información que buscaban y, en cambio, con mucha ropa para lavar

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