El autorrobo


La chica fue en bicicleta a hacer un trámite, por lo que cuando llegó a la oficina estacionó el birrodado y le puso en candado con la combinación que venía de fábrica. Al salir, intentó abrir el candado pero no pudo. Los nervios empezaron a ganarle, y con cada intento se le hacía más difícil vencer a un artefacto que definitivamente no tenía ninguna intención de abrirse. Desesperada, la joven empezó a hacer fuerza, sin ningún resultado. Al final tuvo que recurrir a dos hurgadores que pasaban en uno de los modernos carros eléctricos cedidos por la intendencia. Con pinza y cuchillo, los muchachos ayudaron a la joven, que pudo romper el candado e irse en su bicicleta.

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