Un piropo y un lamento


Terminaba la final de Masterchef y le gente se estaba yendo, cuando surgió una charla entre algunos periodistas y una exparticipante del concurso. Conversaban sobre la final, sobre quiénes habían sido los mejores para cada uno, cuando de pronto pasó otro participante cerca del grupo. La cocinera frenó su discurso, miró, suspiró, y luego dijo: “Qué bueno que está; lástima que sea gay”.

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