Buen samaritano en La Paloma


La veraneante estaba en su casa en La Paloma cuando sintió que golpeaban a la puerta. Sin estar esperando a nadie en especial, se sorprendió cuando, al atender el llamado, se encontró de pie frente a un joven que mostraba en su mano las llaves del auto de la veraneante. Luego de preguntar si le pertenecían, el muchacho –oriundo de Rivera– explicó que había visto las llaves en el suelo cerca de un vehículo en el lado del conductor, por lo que instintivamente atinó a golpear en la puerta más cercana para probar suerte e intentar encontrar al propietario. Sin creer todavía en su buena fortuna, la veraneante procedió a agradecer de todas las formas posibles al joven por su honestidad y preocupación, ya que era consciente de que el manojo de llaves hacía varias horas que debía estar en la calle sin ella haberlo siquiera notado.

Standard