Cuando la suerte te persigue


El hombre había tenido un accidente con su moto y había quedado muy golpeado. A pesar de que era su único medio de transporte resolvió dejarla porque ya no se sentía seguro. Días después jugó a la Quiniela un número que se le vino a la mente y para su sorpresa ganó $ 70 mil. Pero sentía que ese era su día de suerte. Entonces tomó el dinero y se dirigió al casino. Ganó una partida, dos, tres hasta que una buena mano lo dejó con US$ 5.000 en el bolsillo. El hombre cobró el premio y se fue a su casa. Al otro día mientras tomaba mate le dijo a su esposa: “Vieja, voy a comprar un autito”, a lo que ella respondió incrédula: “¿Y con qué plata?”. El hombre le contó la historia y como su esposa no creía le creía, le mostró el dinero. Acto seguido el matrimonio fue derecho a una automotora donde encontraron un auto usado y económico. Cuando preguntaron el precio, la suerte nuevamente estuvo de su lado: “Con el escribano te queda en US$ 5.000”. El hombre entregó todo el dinero y salió en su auto. De la moto, ya ni se acuerda.

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