Un pequeño error de cálculo


La familia fue con el niño, que está dejando los pañales, a pasear por la Costa de Oro el fin de semana. Estar al aire libre era una buena prueba para el pequeño, que tenía la misión de avisar si la necesidad fisiológica llamaba a la puerta. Y lo hizo, de manera tan simple y clara como lo puede hacer un niño de su edad: “Pipí”, dijo. Allí fueron los padres, a ayudarlo con la ropa, para poder evacuar. Solo que hubo un pequeño error de cálculo: no solo fue “pipí”, lo que obligó a los padres a trabajar el doble.

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