Tortas fritas bendecidas


La concentración de productores agropecuarios en Durazno marcó un hito entre las protestas del sector y dio para todo tipo de particularidades, curiosidades y, por qué no, oportunidades de negocio. Desde quienes vendían bebidas y comida para sobrellevar la calurosa jornada hasta quienes ofrecían pegotines y banderas uruguayas, las opciones comerciales fueron innumerables. Pero una de ellas resultó llamativa no por el producto en sí, sino por el marketing de venta de sus responsables: el puesto de las “tortas fritas bendecidas” que un grupo de monjas instaló en el predio donde se realizó la movilización. “Bendice a la persona que la come”, “y a la que la compra también”, decían las monjas sonrientes a la periodista que las interrogaba sobre su iniciativa comercial.

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