La entrevistada, el diario de regalo y la propina


La mujer había sido entrevistada por El Observador y justo estaba en la playa, en Punta del Este, cuando el ejemplar del diario con la entrevista incluida entre los contenidos de la edición ya estaba en la calle. El padre, entre orgulloso por la exposición pública de su hija y ansioso al mismo tiempo por leer la nota, quería conseguir el diario de una buena vez. Ambos vieron a dos jóvenes ataviados con remeras del diario que estaban vendiendo El Observador en la playa. El padre fue a su encuentro y les pidió un ejemplar para ver la entrevista a su hija, pero no tenía cambio para comprar el diario. Para su sorpresa, los jóvenes decidieron regalarle el ejemplar. Al día siguiente, la joven entrevistada advirtió la presencia de los vendedores y fue a pagarles pero estos no aceptaron el dinero. Entonces, y a modo de recompensa por el gesto que habían tenido el día anterior, pretendió dejarles una propina, que cortésmente también rechazaron.

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