Comé tranquilo, Cebolla


El restaurante de Piriápolis estaba lleno, pero una mesa en particular concentraba la atención de los comensales. En ella, almorzaba con su familia el jugador de Peñarol Cristian “Cebolla” Rodríguez. Si bien las miradas y los cuchicheos hacían referencia a esa presencia célebre en el establecimiento, el futbolista pudo disfrutar de la comida sin interrupciones ni molestias de curiosos… hasta que su plato quedó vacío. Una vez que hubo terminado el último bocado, los presentes se sintieron habilitados a solicitar fotos y autógrafos varios, que el jugador correspondió con cortesía.

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