El mozo que no era mozo


La madre fue a comer a un restaurante con sus hijas; entre el gentío lograron captar la atención de un mozo, que se acercó a tomarles el pedido. Pero la comida no llegaba nunca y, después de casi media hora, la mujer fue a preguntar qué estaba pasando. Fue entonces cuando descubrió que el supuesto mozo era un guardia de seguridad, un simpático cubano que procedió a contar buena parte de su vida y a relatar que, seguramente, en poco tiempo pasaría a ser mozo. Por ahora sigue haciendo de intermediario entre el cliente y quien recibe los pedidos. Si mejora la velocidad de salida de los pedidos, tiene chance.

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