Impaciente por llegar


La señora viajaba en un 522 Pocitos desde el oeste de Montevideo. A la altura de la Facultad de Ciencias Económicas, en Gonzalo Ramírez y Jackson, comenzó a mover la cartera que tenía en la falda como insinuando que se bajaría. Pero luego de unos segundos se quedaba quieta, como si nada. Al cruzar el parque Rodó, lo mismo. Quien se sentaba en el asiento contiguo, del lado del pasillo, estaba nervioso por no saber si tenía que levantarse para dejarla pasar o no. Cuando el ómnibus tomó 21 de Setiembre y cruzó Ellauri, la señora finalmente se levantó y le dijo al conductor donde quería bajar. Todavía faltaba. Amagaba con acercarse a la puerta para descender, pero no era aún la parada. Ante la impaciencia de la mujer el conductor soltó "¡Espere, señora, que va a llegar igual!". Su destino tan ansiado era la plaza Gomensoro.

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