Una estatua que impresiona


La niña, de 6 años, caminaba de la mano de su madre, contenta porque estaba por entrar a la Feria del Libro Infantil y Juvenil que se estaba desarrollando en la Intendencia de Montevideo. Si bien había pasado muchas veces por la explanada, era la primera vez que pasaba cerca de algo que la paró en seco. “¡Mamá, se le ven las partes íntimas!”, gritó con estupor. La niña señaló a la estatua del David con vergüenza. Y desde la puerta de la sede completó: “¡Y se le ven las pompis!”

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