Gata ausente


Desde que la mujer vive con su nueva gata, que encontró abandonada en un baldío, su perro pasó a ser el enemigo de la casa. El gran danés está a un paso de recibir la tarjeta roja, pero se está salvando porque la hija de la dueña es su ferviente defensora. El domingo pasó lo predecible: el animal más grande se puso a corretear al más chico, y la gata se esfumó. La mujer lloró un día entero, la buscó por todo el barrio, puerta por puerta. Volvió a salir en la noche. Publicó en todos los grupos animalistas que hay en Facebook, pero las horas pasaban sin novedades. La mujer tenía tanta rabia con su perro que decía que iba a regalarlo, aunque era obvio que no lo haría. Al día siguiente escuchó un maullido y salió con la ilusión de encontrarla. La gata nunca había salido de su casa. Pasó el día entero dentro de la chimenea del parrillero y logró no ser descubierta, ni por el perro, ni por su dueña.

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