La más educada del ómnibus


La mujer embarazada subió al ómnibus a una hora que, en general, va bastante vacío. Sin embargo ese día todos los asientos estaban ocupados, aunque casi no había pasajeros parados. Miró el asiento maternal y había una mujer con un bebé; en el de al lado, una señora mayor. Decidió que no se quedaría parada esperando que le cedieran un asiento y tampoco tenía energía para pedirlo, así que empezó a caminar hacia el fondo de la unidad. Nadie se dio por enterado del embarazo de la mujer, salvo una niña que estaba sentada junto a su abuela en la mitad del bus. “Venga señora, siéntese. Le tendrían que haber dado un asiento antes”, dijo, a viva voz, y dejó expuestos a todos los que, como es habitual, justo miran por la ventana, se duermen o miran el celular cuando sube una embarazada al ómnibus.

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