Dulzura en siete palabras


La familia viajaba tranquila en el auto hacia el oeste del país. El viaje no era muy largo e iban en silencio, disfrutando del paisaje. Los niños no se peleaban, la ruta estaba tranquila y los adultos celebraban ese momento de paz que no suele ser frecuente cuando hay pequeños a bordo. Pero todavía podía ser mejor. La frase de la niña con la inocencia propia de sus 6 años dejó a los padres, abuelos y todos los que se enteraron con una sonrisa pintada. Cuando pasaron el puente Santa Lucía apareció una de las fábricas del lugar, que tenía la chimenea encendida y largaba un espeso humo blanco. La niña preguntó lo que le resultaba obvio: “Papá, ¿esa es una fábrica de nubes?”.

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