La llave perdida y la moraleja


El joven se despidió de sus amigos, buscó la llave de su camioneta en todos los bolsillos del pantalón y de la campera sin suerte. Decidió desandar el camino hecho hacia el pub donde habían estado con la vista clavada en las baldosas. Una vez en el boliche, buscó donde habían estado sentados. Preguntó a los encargados, que prendieron las luces y lo ayudaron. Una pareja que bailaba en la penumbra, aunque no muy contenta con la interrupción, también ayudó. Después de un largo rato de búsqueda infructuosa fue hasta otro bar cercano en el que habían estado más temprano. Aunque ya había cerrado logró que el sereno le abriera. Tampoco ahí estaba. Finalmente, ya abatido, decidió tomarse un taxi. Cuando se sacó la ropa para acostarse descubrió la llave en el bolsillo del buzo que llevaba. “La llave siempre la tenés vos”, le dijo una amiga cuando le contó, a modo de moraleja.

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