Algo para comer


El periodista llegaba a su casa alrededor de las 10 de la noche cuando una persona que habitualmente, duerme en la calle lo paró y le preguntó si podía comprarle algo de comer. Ante la solicitud, la respuesta fue que no tenía inconveniente de darle algo de dinero para poder comer. Nuevamente la persona le retrucó y le dijo que el problema no era el dinero, sino que le daba vergüenza llegar a un supermercado porque lo miraban “raro”. El periodista se tomó unos minutos para digerir la situación y luego accedió a ir hasta el supermercado más cerca para cumplir con el pedido. La persona que, como otros tantos, duerme noche tras noche en el centro de Montevideo comentó que hacía un día que no probaba un bocado.

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