“Pasa-favores”


La periodista salía de trabajar cuando ya era de noche. La humedad que se impregnaba por todas las esquinas capitalinas, sumado a la lluvia que no daba tregua, hacía que circular por la calle fuera un desafío. La comunicadora se dirigía a la casa de sus padres por la calle paralela a Avenida Italia y Bolivia. Todo estaba bajo control hasta que se enfrentó a un cartel de media calzada, viró hacia la derecha en pos de saltar el obstáculo pero allí había barro y el auto quedó enterrado. Luego de hacer un llamado inútil por media hora a la grúa, una camioneta estacionó detrás y de ella descendió un hombre vestido de traje. El individuo se acercó al auto, se tapó de barro y ofreció ayuda. La periodista aceptó y fue rescatada. Ante el agradecimiento por haber brindado ayuda, el hombre respondió: “Los favores no se agradecen, se pasan”. Finalmente, el rescatista, sin decir nada más, siguió su camino.

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