Picaporte salido y alarma casera


El hombre llegó a su apartamento después de ir al gimnasio. Eran poco más de las 9 de la noche y se encontró que el picaporte estaba salido del lado de adentro, con los tornillos aflojados. Rápidamente pensó que ladrones habían entrado, pero giró su cabeza para ver si su laptop estaba y comprobó que sí. Era raro que si alguien había intentado robar no se la hubiera llevado. Por la ventana tampoco había entrado nadie. Antes de irse a dormir puso la tabla de planchar sobre la puerta. Si alguien intentaba forzarla y abrirla, la tabla caería y haría un estruendo que lo despertaría. La alarma casera no sonó. A la mañana siguiente, cuando llegó el único portero del edificio vieron juntos el picaporte y el portero tranquilizó al hombre: “Esto pasa en todas las puertas del edificio dos por tres, son una porquería”.

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