El clima y una cama mojada


El periodista, siguiendo su rutina de todas las mañanas, abrió la ventana de su cuarto antes de salir a trabajar. Si bien el clima amenzaba con llover, desestimó cualquier pronóstico y dejó la única ventana de su cuarto abierta. Ni bien llegó a su trabajo, las predicciones comenzaron a cumplirse y las gotas caían de las nubes grandes y negras. De igual modo, el joven pensó que sería imposible que se mojara el interior de la habitación porque el árbol ubicado en frente, casi siempre, hace las veces de paraguas. La lluvia y el viento no pararon durante las ocho horas de trabajo. Cuando el joven llegó a su casa, empapado porque decidió volver caminando, se encontró con el piso todo mojado y su cama que tampoco había resistido al agua. Aquella noche tuvo que dormir sobre el colchón un tanto húmedo, sabiendo que el pronóstico no siempre falla.

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