Una ducha que se hizo esperar


El hombre salió a correr en la mañana, antes de llegar a su casa ya pensaba en la ducha porque el sudor y el calor comenzaban a agobiarlo. Además, después de correr siempre se va al trabajo por lo que el baño es esencial para encarar el día. Cuando llegó, dejó las cosas sobre la mesa de la cocina y, sin decir nada, pasó al baño con la intención de darse el tan esperado y añorado baño. Comenzó a sacarse la ropa, se miró al espejo para ver si no debía afeitarse y, al ver que no era preciso, se dispuso a entrar en la ducha. Cuando giró la canilla no salía agua, ni caliente ni fría. Ya desesperado y sudado aún, miró el reloj, se visitó y fue al supermercado en busca de un bidón de agua. Al regresar, entró al baño y comenzó a tirarse el agua mineral. Quizá no fue el mejor baño de su vida pero llegó limpio al trabajo como todos los días.

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