Feliz con un regalo inesperado


El padre fue el sábado con su hijo de 11 años a una tienda deportiva para comprarle dos regalos por el Día del Niño, que se celebraba el domingo. El preadolescente ya había dicho que quería unos championes nuevos y una pelota de básquetbol, por lo que no había cómo fallar con la elección, pero fue con su padre para probarse el talle del calzado y asegurarse de que todo estuviera bien. Una vez finalizada la compra, y ya en la caja para pagar, los empleados del comercio le obsequiaron al niño un slime, una especie de masa gelatinosa que se estira, se pueden crear formas, y después vuelve a su lugar. Los championes y la pelota le habían salido carísimos a aquel padre, pero el hijo estaba feliz por el slime, y no le dio ni corte a lo que le habían comprado.

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