Desastre zapatero


Llegó el día de cobrar el sueldo y el joven periodista fue directo a una tienda de zapatos a comprar un par de championes blancos. Esperó ese momento por dos meses porque otros gastos no le permitían adquirirlos. Al llegar, se dio cuenta de que había la clásica promoción de 2×1, fue así que decidió llevar dos pares distintos en vez de uno. De igual modo, los championes blancos eran los que más le gustaban. Los estrenó para ir a clase. Ese día caminó con cuidado para evitar cualquier accidente que manchara el blanco papel del calzado. Cuando volvía de la facultad, hizo una parada para comprar tinta para impresoras. Al llegar a su casa, colocó la tinta en la máquina pero, ni bien abrió el paquete, una gota negra se derramó sobre uno de los championes. La frustración fue tanta, que nunca más usó el calzado.

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