Hay que buscar en todos lados


Luego de un día duro de trabajo, el periodista llegó a su casa y se dio cuenta de que no tenía la billetera. Ante esto comenzó a buscar por toda la casa pero no había ni rastro de dicho accesorio. De igual modo, trató de mantener la calma y esperó a regresar a su trabajo al otro día y encontrar allí el objeto en cuestión. Pero no, el resultado no fue el esperado, ya que en el trabajo tampoco encontró la billetera. Desesperado, comenzó a llamar a algunos bancos para que cancelaran sus tarjetas y fue directo a una seccional policial a denunciar su cédula como robada. Pasaron dos días y la esperanza de que alguien apareciera con la billetera se esfumaron. Una mañana, mientras tendía la cama, se agachó para acomodar las sábanas y la billetera estaba debajo de la cama. El único lugar donde no había buscado.

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