Despedida contra reloj


El joven se iba de viaje, por lo que su madre y su novia fueron a despedirlo al aeropuerto. Mientras esperaba para hacer el check in, su hermana lo llamó y le dijo que también quería saludarlo antes de que se fuera. El reloj le jugaba en contra y no podía faltar ni un solo día más a clase, por lo que decidió decir que se sentía mal para salir lo más rápido posible de allí. Tomó el auto y manejó entre bocina y bocina hasta el aeropuerto. Mientras tanto, todos los viajeros embarcaban rumbo al avión para partir, pero el muchacho seguía allí, ansioso como nunca, esperando por su hermana. Cuando por fin llegó, despeinada y agitada, se fundió en un abrazo con él que pareció eterno. El nerviosismo, la taquicardia del apuro y la mentira piadosa valieron la pena al ver que su hermano se iba contento y sonriente al viejo continente.

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