Un taladro sin descanso


El joven tuvo un sábado de descanso después de muchos meses de trabajar los fines de semana. Por lo tanto, se dispuso a dormir la mañana para recargar energías y encarar la semana con ganas. Decidió quedarse en la casa de su novia y así pasar todo el fin de semana con ella. A eso de las 10 de la mañana el sonido de un taladro los despertó y, después de intentar volver a dormir sin éxito, decidieron levantarse. Una vez que lo hicieron, el ruido se detuvo y todo volvió a estar en silencio, de igual modo, ambos prefirieron desayunar antes de seguir durmiendo. Después de comer y charlar un buen rato, alrededor de dos horas, el joven continuaba con esperanzas de descansar y así fue que decidió tratar de conciliar el sueño. Además, el ruido molesto del taladro no había vuelto durante el desayuno. Cuando puso la cabeza en la almohada y cerró los ojos, quien estaba usando el taladro comenzó a hacerlo otra vez, casi adivinando que él quería volver a dormir.

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