Una siesta exprés


Para la joven es casi una rutina salir de clase y que una compañera de trabajo que asiste a la misma universidad la espere. En muchas ocasiones salen a la misma hora pero, debido a que están en clases diferentes, a veces una tiene que esperar a la otra. Aprovechando que su compañera había conseguido el auto de los padres, le dijo que cuando saliera ella estaría afuera para llegar al trabajo en hora y no tener que recurrir al transporte público. Fue así que la chica salió de facultad y comenzó a mirar de un lado al otro para saber dónde estaba su compañera. Pasaron unos minutos pero nadie aparecía, Ante la ausencia, pensó que algo había pasado o que, simplemente, su compañera había decidido irse al trabajo sin ella. Comenzó a caminar rumbo a la parada y le pareció ver el auto su compañera. Decidió acercarse y cuando miró por la ventanilla, se encontró con el asiento del conductor reclinado y a la joven dormida profundamente. Le llevó más de cinco minutos lograr que despertara.

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