Un postre que no fue


La periodista terminó de comer en el trabajo y fue directo a servirse el postre. Siempre, para esta comida, decide poner en su taper una fruta porque además de ser saludable, es dulce. Más allá de que es una especie de descanso en la mitad de la jornada laboral, a la joven le gusta mucho todas las comidas dulces o azucaradas. Con la misma ilusión de todos los mediodías, tomó su cuchara y se encaminó al escritorio con el pequeño bolso de neopreno en donde llevaba el postre. Se sentó y cuando abrió el taper se dio cuenta de que lo que había dentro no era manzana cortada, sino palmitos. Sin poder creerlo, cerró el recipiente y debió conformarse con una galletita rellena.

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