El efecto de un viernes


El periodista, después de una semana complicada, planeaba ir a quedarse el fin de semana a la casa de su novia. Debido a que trabaja hasta la noche, se llevó la mochila a su lugar de trabajo para ir directo desde allí. Al salir decidió tomarse un taxi para llegar más rápido. Estaba convencido de que en la billetera tenía efectivo, por lo que paró el primer auto que venía libre y le indicó al chofer la dirección. Al llegar a destino, tomó el dinero pero se dio cuenta de que solo poseía $ 100. Con un poco de vergüenza le comunicó al conductor, esperando que este le pidiera que fuera a un cajero o que consiguiera más dinero, pero el veterano que estaba al volante dijo: “No, es viernes, dame lo que tenés y si nos volvemos a encontrar algún día terminás de pagarme”.

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