Un viaje directo al futuro


La periodista viajó a China para descansar unos días de la vorágine capitalina, mientras tanto su hija de 6 años quedó en Uruguay porque debía ir a la escuela y cumplir con distintas actividades. La única manera que encontraron para mantenerse comunicadas fue hacer videollamadas, pero el país asiático tiene una diferencia de 11 horas con respecto a Uruguay, por lo que cada vez que la madre llamaba a su hija en la mañana, ella estaba a punto de irse a dormir. De igual modo, la pequeña entendió que su madre estaba 11 horas adelantada en el tiempo, entonces, cuando se comunicaban formulaba la misma pregunta: “¿Mamá, cómo es el futuro?” y luego le pedía que le contara lo que veía alrededor.

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