Una alerta fallida


La señora llamó preocupada al portero del edificio para decirle que estaba escuchando ruidos extraños en el departamento lindero y que, por lo que sabía, la vecina no estaba en casa. El portero preocupado llamó inmediatamente a la policía pero cuando ya estaban por atenderlo, la señora volvió a comunicarse con él a traves del portero eléctrico. “Quédese tranquilo, nomás. Los ruidos los estaba haciendo el hijo de la vecina y yo no me había enterado de que hoy pasaba a buscar unas cosas”, le informó. El portero cortó la comunicación con la policía y se quedó pensando en que, al parecer, la vecina denunciante está muy enterada de todo lo que ocurre en el edificio pero, a veces, se le pasan algunos datos importantes.

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