La tragedia de las llaves


El joven periodista suele irse cada tanto a su ciudad natal a pasar unos días con sus padres. Cada vez que puede, encuentra una excusa para escapar de la rutina. El pasado viernes, al salir del trabajo decidió que se iría para el interior pero no le avisó a sus padres con motivo de darles una sorpresa. Si bien tenía planeado ir, cuando llegó a su casa se puso a armar el bolso, mientras la hora avanzaba. Llegó al ómnibus 10 minutos antes de que partiera. Después de cinco horas de viaje llegó a su hogar de la infancia a las seis de la mañana y se dio cuenta de que se había olvidado de las llaves. Tocó timbre, llamó por teléfono pero en la casa todos dormían y nadie atendió. Fue así que tuvo que esperar más de dos horas en la vereda hasta que alguien se levantó a abrir la puerta.

Standard