Una muy buena influencia


El periodista decidió solicitar Uber para llegar a tiempo. Cuando se subió al auto, el chofer se mantenía callado pero desde el momento en que se enteró de que su pasajero era comunicador se largó a hablar. Entre muchas anécdotas, le contó que había sido puntero derecho en el Club Atlético Progreso. En este sentido, contó un suceso relacionado al Pistola Marsicano, un legendario dirigente de Progreso. En esas idas y vueltas que tiene el fútbol, un día el ahora conductor de Uber fue a probar suerte a Banfield en Argentina y Marsicano lo acompañó y se sentó al lado del presidente del club argentino. Cada vez que el joven tocaba la pelota, el dirigente uruguayo gritaba “¡Pero quién es ese!”, a lo que el presidente de Banfield respondía que era un uruguayo que había ido a probarse. Fue así que cada vez que el chofer tocaba la pelota, Marsicano gritaba cosas como “¡no lo dejen ir!” “¡No lo pierdan!”. Finalmente, Banfield contrató al jugador y así se pudo comprar un terreno y construir la casa propia.

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