Una noche de encierro


El periodista se juntó con sus compañeros a comer asado y pasar un buen rato en la casa de una de sus colegas. La reunión fue en la azotea del edificio por lo que a cierta hora de la noche el frío comenzó a sentirse pero los jóvenes seguían sin importar el clima. en determinado momento el comunicador bajó al apartamento, por lo que pidió uno de los dos juegos de llaves que tenía la propietaria. Pero luego, en otra situación, fue al baño y tomo el segundo juego de llaves sin percatarse de que todavía tenía el primero. Cuando fue a salir del baño, la puerta no abría. Los demás que estaban en la azotea no tenían forma de entrar porque no contaban con llaves y llamar a un cerrajero implicaba que este tendría que romper tres puertas para llegar al joven. Por lo que todo terminó con la puerta del baño destrozada a patadas.

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