Una corrida que salió mal


El joven salía de la casa de su novia y debía estar a las 15 en la casa de un compañero de facultad porque ambos tenían que ir hasta Casavalle para terminar un trabajo de una materia, el último y en el que se jugaban la mitad de la nota para aprobar el curso. La asignatura no tiene derecho a examen, es decir, en caso de no llegar al puntaje mínimo hay que recursarla. Cuando estaba por llegar a la parada se dio vuelta y vio que el ómnibus estaba viniendo, por lo que comenzó a correr lo más rápido que pudo. Pero en ese trayecto se cayó y se le rompió el zapato. Cuando se levantó, vio que el chofer había parado y abierto la puerta, y lo estaba esperando mientras se reía. “Tuve que parar, porque me diste pila de lástima”, dijo el conductor a las risas.

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