Tensión liberada y un beso de campeón


La séptima final de la Liga Uruguaya de Básquetbol, que dio la consagración a Aguada, fue un emotivo espectáculo de comienzo a fin, pero al margen del rectángulo y de lo que pasaba en las tribunas hubo otro centro de atención: el técnico del campeón, Miguel Volcan. Durante todo el encuentro, el entrenador no dejó de gesticular y caminar al borde de la cancha dando indicaciones a sus dirigidos. Asimismo, cada vez que Malvín convertía, se daba vuelta y comentaba con indignación alguna incidencia de la jugada con el primer colaborador que tuviera cerca. La tensión se reflejó durante todo el partido en sus movimientos y gestos, pero cuando el partido terminó y Aguada finalmente se consagró vencedor el estrés acumulado estalló en júbilo, que compartió con sus jugadores, los integrantes del cuerpo técnico y los hinchas aguateros que pudieron acercarse a saludarlo. Tal es así que al ser entrevistado para la transmisión televisiva y con un talante más calmo, fue notorio un beso de lápiz labial que alguna fanática aguatera había estampado en su cuello,que generó la interrogante del entrevistador y la risa del feliz director técnico campeón, que, evidentemente, a esa altura no tenía ni idea de la responsable de esa apasionada marca.

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