El pedido de mejora para el año siguiente


El miércoles de la semana pasada, en instalaciones de la Torre de las Telecomunicaciones, se desarrolló el Foro Uruguay 2019 del Instituto Nacional de la Leche. Se trata de un ámbito anual en el que se actualizan conocimientos sobre la producción, la industrialización y los mercados en el sector lácteo local e internacional. Este año la actividad, denominada “Tendencias y desafíos de la lechería mundial”, convocó a unas 350 personas en el momento de mayor afluencia de público a la sala Idea Vilariño. Además de escuchar a expertos locales y otros procedentes desde Brasil y Nueva Zelanda, los asistentes disfrutaron de degustaciones de quesos y de otros productos lácteos, como yogures y postres. Al retirarse, tras varias conferencias desarrolladas entre las horas 9 y 16 –con los correspondientes intercambios de preguntas y respuestas entre expositores y público–, los productores, industriales, estudiantes, autoridades y otros asistentes debían entregar en planta baja a una funcionaria una hoja con la evaluación de la jornada y sus sugerencias, aspectos que se suelen tener en cuenta para diseñar el foro del año siguiente. En ese momento una de las personas comentó que todo había sido muy valioso, pero que había algo para mejorar para la edición de 2020 y que no era algo precisamente relacionado con los manejos que se hacen en los tambos, en las plantas o en los mercados: pidió que para la próxima vez permitan entrar con termo y mate a la sala.

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