Se equivocó de hospital


El hombre fue a urgencias tras sufrir un accidente doméstico y en la larga espera que le tocó, una mujer dejó de boca abierta a todos los presentes. Cuando fue llamada por su nombre pasó a uno de los consultorios a ser atendida e ingresó rengueando y dolorida con un hablar entrecortado. Cinco minutos después salió y ella misma abrió la puerta de otro consultorio diciendo: “¿Me podés atender vos porque el médico de acá al lado está anotando cosas que yo no le digo? Está mintiendo. Le digo que soy alérgica y pone que no”. La puerta se cerró y fue atendida. Pero en el silencio de la sala las voces de doctora y paciente subían de tono. Cinco minutos después salió enfurecida y despotricando a los cuatro vientos: “Vine por una diarrea y acá me dicen cualquier cosa. No saben nada, ¡Nada!”. Sorprendió que caminara a todo ritmo y que su voz fuera enérgica. Una paciente que también esperaba comentó por lo bajo: “Me parece que la muchacha se equivocó de hospital…”.

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